Como un toro letal entregado a su propia cocaína
voy desparramando el cielo, las cornadas y la vida
fuera de la telaraña de los días, asumido eléctrico
con una fiebre que es traje calzando en este cuerpo.
Sacado de quicio, asqueroso y pendenciero, manchado.
Burlando al torero, escupiendo en la arena del calor.
Dónde está tu lugar, si no sos ni ahí Antonio Machado.
Dentro del centro del ojo espera el incendio de dolor.
Joya mameta, mamita teta. Jalando el parche del tiempo.
Sigo enrabietado e insustancial, apretando los dientes
muero al considerar que la ansiedad de rima es destino.
La vela del barco está dormida, vengo a que despierte.
Le encajo un par de manotazos a la risa en lo oscuro.
Me levanto y salgo a azotar con el viento el horizonte.
04 septiembre, 2009
27 agosto, 2009
III - Aleluya PARA los pateadores de baldosas
Entonces caminábamos como Lonely Avenue de Ray Charles
con el ritmo cansado y lleno de aire con ondas mágicas
reposando el Soul, queriendo arañar tiempo con ganas.
Buscando de los cuerpos las puertas, candados, claves.
Recostados sobre el mejor banco de la plaza nos hicimos.
Con este amigo de la noche que no sabe tomar, el pobre.
Llama a unas señoritas, vienen, quieren fumar, así es.
Conversamos y llaman un taxi, conseguimos sus teléfonos.
Nos ponemos a cantar como lobos abandonados, como refugios
descascarados, como leopardos con mal de velocidad, fugados,
nos ponemos a cantar poemas con melodías de canciones rock.
Lo dejo en un taxi, vuelvo a casa caminando, bajando el pedo.
Aleluya para los pateadores de baldosas, jugadores soberbios.
Que pierden nueve de cada diez veces y aún así lo intentan.
Entonces caminábamos como Lonely Avenue de Ray Charles
con el ritmo cansado y lleno de aire con ondas mágicas
reposando el Soul, queriendo arañar tiempo con ganas.
Buscando de los cuerpos las puertas, candados, claves.
Recostados sobre el mejor banco de la plaza nos hicimos.
Con este amigo de la noche que no sabe tomar, el pobre.
Llama a unas señoritas, vienen, quieren fumar, así es.
Conversamos y llaman un taxi, conseguimos sus teléfonos.
Nos ponemos a cantar como lobos abandonados, como refugios
descascarados, como leopardos con mal de velocidad, fugados,
nos ponemos a cantar poemas con melodías de canciones rock.
Lo dejo en un taxi, vuelvo a casa caminando, bajando el pedo.
Aleluya para los pateadores de baldosas, jugadores soberbios.
Que pierden nueve de cada diez veces y aún así lo intentan.
24 agosto, 2009
II - El mejor instrumento PARA la orquesta en decadencia
Qué loco no, uno tocando el aparato y envejeciendo
a pesar de que somos malos y el gordo está dormido
a pesar de que Carlos está borracho sobre el piano,
que Ahinoa resbala sobre una mancha del suelo tibio.
Los gemelos están más peleados que nunca, y se nota,
la gente impaciente cuando recién vamos por dos temas
la camarera a todos compadece, menos al saxofonista,
en realidad ella no sabe si toco bien, pero es una amiga.
Recibimos el dinero y nos vamos al bar donde una banda
de estúpidos, ridículos y peores músicos que nosotros
toca canciones de antes de la guerra y la modernidad.
Y en el fondo no queremos verlo, nos reímos de ellos
deseando tener valor para encontrar la noche de gracia.
Que hoy un idiota nos mate a balazos en el escenario.
Qué loco no, uno tocando el aparato y envejeciendo
a pesar de que somos malos y el gordo está dormido
a pesar de que Carlos está borracho sobre el piano,
que Ahinoa resbala sobre una mancha del suelo tibio.
Los gemelos están más peleados que nunca, y se nota,
la gente impaciente cuando recién vamos por dos temas
la camarera a todos compadece, menos al saxofonista,
en realidad ella no sabe si toco bien, pero es una amiga.
Recibimos el dinero y nos vamos al bar donde una banda
de estúpidos, ridículos y peores músicos que nosotros
toca canciones de antes de la guerra y la modernidad.
Y en el fondo no queremos verlo, nos reímos de ellos
deseando tener valor para encontrar la noche de gracia.
Que hoy un idiota nos mate a balazos en el escenario.
21 agosto, 2009
3 Sonetos PARA voz (doblaje sudamericano)
I - Ejército de clones PARA una colonización inabordable.
Dónde vamos a parar siempre con la consabida ansiedad,
el espejo partido en dos de tanto esperar al diablo,
se avergonzaría el destripador de tanta rea realidad,
la conversación de mis varios rostros en el ocaso.
Entonces, nena, voy a rozarte con el brazo
y con eso nada más digo que quiero clavarte.
Entonces, Helena, voy a inventar un nombre
donde pongo a todas las mujeres en un mazo.
Silencio de noche, de día demasiada palabra
sentado en la cama al rato veo en lo oscuro,
silencio rima, escucho música sentado en cama.
Con el emepetrés funcionando sin parar, siete horas,
pero me duermo antes siempre, mientras voy inventando
las mejores caras falsas que no muestren mi corazón.
11 agosto, 2009
Esta invito yo
Todo lo nostálgico es porquería.
Vivimos sin decir que nos atrevemos.
Con humildad mal entendida y enferma.
Sin atrever a decirlo, vivimos.
Con miedo a mirar atrás, melancolía.
Miedo a mirar adelante, procastinar.
Vamos siguiendo la senda del cínico.
Culpa, mentira mal entendida, verguenza.
Verdad mal presentada, demasiada fe.
Con los ojos bajos de los eunuco.
Llenos de minutos inservibles, perdiendo.
Hasta ahora mismo seguimos desperdiciando.
Al menos escribo tocándomela un poco.
Hago rendir el tiempo sobre la hoja.
Al menos pretendo dejar de lagrimear.
Me aparto de mucha gente, inevitable.
No quiero ser parte, no puedo serlo.
Es molesto al principio, pero valen
unos buenos amigos, alguna amante, libros.
Poesía en cantidades industriales, discos.
Toneladas de canciones, expresionismo.
Conversaciones al borde del incendio.
Noches donde no importa nada, porque nada
importa. Más allá del límite de seguridad.
Estoy haciendo una mueca de sonrisa, no podés
verla. Pero estoy haciéndola. Ahora.
Ya no me la toco por encima del pantalón.
Ni siquiera pienso en el tacto ahora mismo,
ahora soy olfato, huelo el calor del tiempo.
Ahora soy oído, estoy sordo para el mundo.
Sólo veo lo que escribo y no saboreo nada.
¿Es tarde? Todavía podés saltar por la borda.
Siempre hay salidas al ansia depresiva.
Y todo lo nostálgico es porquería.
Como pose es sexy, como música seduce,
como poesía agrada pero como sueño no luce.
Salí a tocar el piano de las calles.
Te lo ordeno ahora mismo. ¿Que soy nadie?
No soy vos, eso seguro. Y me voy, adiós.
Vivimos sin decir que nos atrevemos.
Con humildad mal entendida y enferma.
Sin atrever a decirlo, vivimos.
Con miedo a mirar atrás, melancolía.
Miedo a mirar adelante, procastinar.
Vamos siguiendo la senda del cínico.
Culpa, mentira mal entendida, verguenza.
Verdad mal presentada, demasiada fe.
Con los ojos bajos de los eunuco.
Llenos de minutos inservibles, perdiendo.
Hasta ahora mismo seguimos desperdiciando.
Al menos escribo tocándomela un poco.
Hago rendir el tiempo sobre la hoja.
Al menos pretendo dejar de lagrimear.
Me aparto de mucha gente, inevitable.
No quiero ser parte, no puedo serlo.
Es molesto al principio, pero valen
unos buenos amigos, alguna amante, libros.
Poesía en cantidades industriales, discos.
Toneladas de canciones, expresionismo.
Conversaciones al borde del incendio.
Noches donde no importa nada, porque nada
importa. Más allá del límite de seguridad.
Estoy haciendo una mueca de sonrisa, no podés
verla. Pero estoy haciéndola. Ahora.
Ya no me la toco por encima del pantalón.
Ni siquiera pienso en el tacto ahora mismo,
ahora soy olfato, huelo el calor del tiempo.
Ahora soy oído, estoy sordo para el mundo.
Sólo veo lo que escribo y no saboreo nada.
¿Es tarde? Todavía podés saltar por la borda.
Siempre hay salidas al ansia depresiva.
Y todo lo nostálgico es porquería.
Como pose es sexy, como música seduce,
como poesía agrada pero como sueño no luce.
Salí a tocar el piano de las calles.
Te lo ordeno ahora mismo. ¿Que soy nadie?
No soy vos, eso seguro. Y me voy, adiós.
05 agosto, 2009
Lo que sucede mientras tanto
Ibas a abrir el placard y matar al monstruo, no te culpo.
Querías decidir el momento en el que reventar al destino.
Quién te metió todas esas mentiras en la cabeza, muchacho.
Eso de que podías ser libre si asesinabas al verdugo, hugo.
Y que podías ser el dueño de todos los momentos sin ley.
Y que llegarías en todas las citas al cenit de tu deleite.
Aprovechando cada momento exprimiéndolo como una esponja.
Machacando las raíces de las monedas del tiempo liberadas.
No sé lo que te dijeron allá arriba, qué historia inventaron.
En ese rincón está la escoba, la pala en la cocina, entendido?
Sería mucho más eficiente si tirás los puchos en la basura.
Para evitar que el suelo se llene de cadáveres de tus minutos.
Si te descuidás una noche podés ser lastimado de veras.
Dejáte de cuentos de hadas, de invulnerabilidades infantiles.
Dejáte de buscar a la mujer alada porque nunca ha existido.
No sé quién fue el imbécil, la idiota que mintió tu suerte.
Nadie de los que acarician tu lomo van a volver a verte.
Dejá de lado la amargura fría y llorá de una vez por todas.
Por todas, de una vez por todas, por todas las veces llorá.
Debajo del labio de la Fortuna la Fama es una dama asesina.
Y el ramo de flores de tu ignorancia desvela los reales aromas.
Cómo pudiste ser tan iluso, te veía más serio, mejor preparado.
Al final terminás siendo como los demás inadaptados, un esclavo.
De tu propio volcán sin destino, que se consume sin freno.
Se come a la una, nos dan media hora, tenés 10 minutos.
Adónde va esto que no se entiende y se enreda y desencadena.
Querías decidir el momento en el que reventar al destino.
Quién te metió todas esas mentiras en la cabeza, muchacho.
Eso de que podías ser libre si asesinabas al verdugo, hugo.
Y que podías ser el dueño de todos los momentos sin ley.
Y que llegarías en todas las citas al cenit de tu deleite.
Aprovechando cada momento exprimiéndolo como una esponja.
Machacando las raíces de las monedas del tiempo liberadas.
No sé lo que te dijeron allá arriba, qué historia inventaron.
En ese rincón está la escoba, la pala en la cocina, entendido?
Sería mucho más eficiente si tirás los puchos en la basura.
Para evitar que el suelo se llene de cadáveres de tus minutos.
Si te descuidás una noche podés ser lastimado de veras.
Dejáte de cuentos de hadas, de invulnerabilidades infantiles.
Dejáte de buscar a la mujer alada porque nunca ha existido.
No sé quién fue el imbécil, la idiota que mintió tu suerte.
Nadie de los que acarician tu lomo van a volver a verte.
Dejá de lado la amargura fría y llorá de una vez por todas.
Por todas, de una vez por todas, por todas las veces llorá.
Debajo del labio de la Fortuna la Fama es una dama asesina.
Y el ramo de flores de tu ignorancia desvela los reales aromas.
Cómo pudiste ser tan iluso, te veía más serio, mejor preparado.
Al final terminás siendo como los demás inadaptados, un esclavo.
De tu propio volcán sin destino, que se consume sin freno.
Se come a la una, nos dan media hora, tenés 10 minutos.
Adónde va esto que no se entiende y se enreda y desencadena.
27 julio, 2009
Un ingeniero para las calles del sol
Voy submarino paseándome dentro de este calor mediterráneo.
Mirando las cosas que se están terminando y por eso son válidas.
Saludo a todos los conocidos con los que compartí algo de veras.
Me despido de los gatos cerca del torrente que da al Paseo Marítimo.
Odio el sol en los ojos, por eso las gafas de sol que ya serán lentes.
Aborrezco tanta claridad penetrando estos poros tranquilos, así no es.
He bajado a sentir el sol para saberme menos preso de las calles sin fe.
Mientras abro circunvalaciones y carreteras en el cerebro y alrededores.
Necesito ser un ingeniero para las calles del sol, fabricar caminos,
caminos nuevos, mundos estéreos, como si renaciera en cada esquina.
Se nota que me voy despidiendo de la ciudad abrazándola de pasos.
Esta semana es la de las despedidas, aún cuando no sé el día de partida.
Decidí organizar la melancolía en una reunión por día menos el séptimo.
En el que descansaré para retener todos los ojos que me dicen hasta otra.
---
Quiero tomar ron hasta que el sol vuelva a salir.
Mirando las cosas que se están terminando y por eso son válidas.
Saludo a todos los conocidos con los que compartí algo de veras.
Me despido de los gatos cerca del torrente que da al Paseo Marítimo.
Odio el sol en los ojos, por eso las gafas de sol que ya serán lentes.
Aborrezco tanta claridad penetrando estos poros tranquilos, así no es.
He bajado a sentir el sol para saberme menos preso de las calles sin fe.
Mientras abro circunvalaciones y carreteras en el cerebro y alrededores.
Necesito ser un ingeniero para las calles del sol, fabricar caminos,
caminos nuevos, mundos estéreos, como si renaciera en cada esquina.
Se nota que me voy despidiendo de la ciudad abrazándola de pasos.
Esta semana es la de las despedidas, aún cuando no sé el día de partida.
Decidí organizar la melancolía en una reunión por día menos el séptimo.
En el que descansaré para retener todos los ojos que me dicen hasta otra.
---
Quiero tomar ron hasta que el sol vuelva a salir.
18 julio, 2009
No dormirás solo
Salir al paso del insomnio con menos armas que un mago descubierto.
Incluso con llagas en las manos de tanto arañar la pared llena de murmullos.
Con una cueva para tus conspiraciones de madrugada, una cueva ruidosa.
Sobre el papel desconcierto y frustración, en la cabeza una fiesta decepcionada.
No puedo, no llego, no me da. Nunca lo conseguiré, hoy nunca jamás, deseo matar.
Matar y tener la posibilidad exacta de decidir una acción definitiva, gol nocturno.
No estoy seguro de nada, estoy desnudo de afirmaciones y eso me da miedo.
Cuento hasta tres y parto el miedo de un puñetazo, pongo música, salgo a caminar.
Miro el correo electrónico, te dejo un mensaje, escribo un pedazo de algo, arrecio.
Odio a casi todo el mundo, a las minitas estúpidas que se creen ídolas de mármol.
A los machos alfa que coleccionan culeadas como cromos de su soledad insípida.
A los bisexuales, gays, lesbianas que se creen libres de la escoria de los normales.
Mentira todo muchachos, nadie está a salvo ni es especial, todo está lleno de mierda.
Lleno de mierda hasta la rodilla, creo en el amor y también en su evaporación.
Creo en su realidad como droga temporal, como tóxico pasajero, libro que termina.
Odio en este momento de la noche a todos los poetas jóvenes e ignorantes del pasado.
Yo también fuí uno de ellos pero ahora mismo no puedo hacer otra cosa, los desprecio.
A los superadores de la anquilosada poesía, según dicen, esos aventureros sin talento.
Odio tus manos lejanas, odio mis manos escarchas siempre despidiéndose del cariño.
Estoy cansado de pensar, mientras entierro el corazón en lo profundo del colchón.
Como no puedo salir de aquí a costa de amor, invoco al odio, que me pinche la verga.
Volver a dormir pensando en tu boca, comiéndola de a poco, dejándola venir, nena.
Dentro de un mes nunca más te voy a ver, así que ese café será una despedida.
Ahora resulta que soy el chico popular cuando hace dos meses la misantropía era reina.
Y de pronto basta anunciar que vuelvo a Uruguay para que las llamadas se sucedan.
Los encuentros se sucedan, los abrazos, las caras afectivas, los perfumes de piel gastada.
Mientras tanto odio en el rincón más apartado del mundo, odio al cielo y al infierno.
Me encierro a odiar porque todo el amor lo dí y sólo funciono sangrando rabia.
Decido volcar los últimos sentimientos y como no queda ni amor ni afecto, odio.
Odio la cafetera sucia de tu casa, tu poca experiencia, tus hijos, tu acento andaluz,
tu voz ronca, tu familia de Amsterdam, tu casa en Rocha, tu coche viejo, el collar
que me regalaste aquella noche en que tres rayas dividieron la última en una compartida.
Odio el silencio de un bar de mañana escuchando música Chill Out, odio tu culo rico,
odio tus tetas chicas, tus tetotas, tus llantos histéricos, tus caricias en las manos, tu amor,
odio tu pertenencia al mundo de la vida práctica, tu vuelo incalcanzable, tu acid-house,
odio tu enfermedad de ver lo bueno en todo, odio tu sonrisa inexpugnable, tu profesión
de puta cara, odio tu superficialidad, odio tus libros de auto ayuda, odio tu silencio,
odio tu conversación agotadora, odio tu cuerpo tembloroso, odio tu forma de comer helado,
odio tu adiós, odio tu forma de escribir en el chat, tus faltas de ortografía en los sms,
odio tu forma de distanciarte de mí pensando que no dolerá tanto, odio tu conformismo,
odio tu rebeldia vestida de ayuda paternalista a lo más necesitados, odio tu buena fe,
odio tu negativa a utilizar palabras como acera, nevera, gafapasta, odio San Sebastián,
odio tu comprensión y tu despedida, odio tu estúpida forma de entender el mundo,
odio tus lágrimas cuando anuncié que me iba, odio sentirme repleto de gente hermosa.
Incluso con llagas en las manos de tanto arañar la pared llena de murmullos.
Con una cueva para tus conspiraciones de madrugada, una cueva ruidosa.
Sobre el papel desconcierto y frustración, en la cabeza una fiesta decepcionada.
No puedo, no llego, no me da. Nunca lo conseguiré, hoy nunca jamás, deseo matar.
Matar y tener la posibilidad exacta de decidir una acción definitiva, gol nocturno.
No estoy seguro de nada, estoy desnudo de afirmaciones y eso me da miedo.
Cuento hasta tres y parto el miedo de un puñetazo, pongo música, salgo a caminar.
Miro el correo electrónico, te dejo un mensaje, escribo un pedazo de algo, arrecio.
Odio a casi todo el mundo, a las minitas estúpidas que se creen ídolas de mármol.
A los machos alfa que coleccionan culeadas como cromos de su soledad insípida.
A los bisexuales, gays, lesbianas que se creen libres de la escoria de los normales.
Mentira todo muchachos, nadie está a salvo ni es especial, todo está lleno de mierda.
Lleno de mierda hasta la rodilla, creo en el amor y también en su evaporación.
Creo en su realidad como droga temporal, como tóxico pasajero, libro que termina.
Odio en este momento de la noche a todos los poetas jóvenes e ignorantes del pasado.
Yo también fuí uno de ellos pero ahora mismo no puedo hacer otra cosa, los desprecio.
A los superadores de la anquilosada poesía, según dicen, esos aventureros sin talento.
Odio tus manos lejanas, odio mis manos escarchas siempre despidiéndose del cariño.
Estoy cansado de pensar, mientras entierro el corazón en lo profundo del colchón.
Como no puedo salir de aquí a costa de amor, invoco al odio, que me pinche la verga.
Volver a dormir pensando en tu boca, comiéndola de a poco, dejándola venir, nena.
Dentro de un mes nunca más te voy a ver, así que ese café será una despedida.
Ahora resulta que soy el chico popular cuando hace dos meses la misantropía era reina.
Y de pronto basta anunciar que vuelvo a Uruguay para que las llamadas se sucedan.
Los encuentros se sucedan, los abrazos, las caras afectivas, los perfumes de piel gastada.
Mientras tanto odio en el rincón más apartado del mundo, odio al cielo y al infierno.
Me encierro a odiar porque todo el amor lo dí y sólo funciono sangrando rabia.
Decido volcar los últimos sentimientos y como no queda ni amor ni afecto, odio.
Odio la cafetera sucia de tu casa, tu poca experiencia, tus hijos, tu acento andaluz,
tu voz ronca, tu familia de Amsterdam, tu casa en Rocha, tu coche viejo, el collar
que me regalaste aquella noche en que tres rayas dividieron la última en una compartida.
Odio el silencio de un bar de mañana escuchando música Chill Out, odio tu culo rico,
odio tus tetas chicas, tus tetotas, tus llantos histéricos, tus caricias en las manos, tu amor,
odio tu pertenencia al mundo de la vida práctica, tu vuelo incalcanzable, tu acid-house,
odio tu enfermedad de ver lo bueno en todo, odio tu sonrisa inexpugnable, tu profesión
de puta cara, odio tu superficialidad, odio tus libros de auto ayuda, odio tu silencio,
odio tu conversación agotadora, odio tu cuerpo tembloroso, odio tu forma de comer helado,
odio tu adiós, odio tu forma de escribir en el chat, tus faltas de ortografía en los sms,
odio tu forma de distanciarte de mí pensando que no dolerá tanto, odio tu conformismo,
odio tu rebeldia vestida de ayuda paternalista a lo más necesitados, odio tu buena fe,
odio tu negativa a utilizar palabras como acera, nevera, gafapasta, odio San Sebastián,
odio tu comprensión y tu despedida, odio tu estúpida forma de entender el mundo,
odio tus lágrimas cuando anuncié que me iba, odio sentirme repleto de gente hermosa.
04 julio, 2009
2005 - 2009
Cinco años son bastante en una vida, sobretodo si se vive tratando de no desperdiciar nada. Fue lo que duró la única relación real de pareja que tuve. Más o menos lo que demoré en recibirme. Un poco menos del tiempo que llevo en España, buscando. Vine a este país por una razón esencial, aparte del hambre. Quería salvar una relación sentimental y además salvarme. Podría, siendo inmisericorde con los que me rodean (como todo escriba con orejeras), decir que no busqué otra cosa más que satisfacer las ansias de escribir mucho, mejor, libre. Y esa acaso sea la razón esencial, la que más costó llevar a cabo, la que casi mato, la que me mantuvo vivo, la que ahora me aleja de acá, la que me hace regresar para recuperar oportunidades perdidas cuando era joven y menos escéptico, allá lejos. Cinco años tiene hoy el blog. Es curioso, no tenía idea que el primer post correspondería con la independencia del país más poderoso del mundo. Había creado Noctivagón unos días antes pero estaba desechando constantemente textos que me parecían poco dignos. Al final, y esa fue una de las cosas que aprendí al escribir en este medio virtual, debía lanzarme y ya tendría tiempo para repasar los errores. Juntando todo este material escrito con otro que llevo en el anonimato y que he ido revisando estos meses de desempleado, podría decir que tengo algo así como un libro. Un diario de viaje de un tal Octavio Mendoza que viaja a Europa para escribir poesía. La trama, si bien está supuesta en los días en los que transcurre el diario, no se presenta clara hasta ahora. Deberé terminarla cuando llegue a Uruguay y en el cementerio de Dolores vea el rostro de mi abuelo en la tumba, cuando entienda que un tiempo terminó. Con 30 años sigo despidiendo y encontrado afectos. A partir de ese día elegí como máximo un año para terminar algo así como una novela, especie de bitácora de viaje, un libro gordo para ponerme basto y burdo (postura que es excusa para evitar explicaciones profundas que duelan). Lo cierto es que dentro de unos dos meses habré vuelto a Uruguay y si bien escribiré aquí hasta que me vaya, después de este post todo será un epílogo. Se cerrará una etapa necesaria e inolvidable, y empezará otra en la que deseo zambullirme de cabeza como si no hubiera futuro, porque no lo hay.
En la familia saben que escribo, los primos, los tíos, los abuelos, la vieja, aparentemente es una prolongación de "ser tan estudioso". Interiormente sé que es al revés. Todo lo emprendí buscando respuestas y sin miedo a no encontrarlas. Hace tiempo, cuando estaba en el último año de secundaria, una profesora de Filosofía insistió para que participara en un concurso nacional de ensayo filosófico. El ensayo era panfletario, inocente e ignorante, pero tenía, como decirlo, tenía ganas. Compartió el premio con otros dos, y en ese momento empecé a pensar en seguir escribiendo. La cuestión se remonta incluso a la muerte de la abuela unos meses antes, cuando un día, sin tener demasiadas nociones de poesía y siendo lector de libros diversos (sin ser estrictamente literatura), empecé a escribir lo que sentía con su muerte (una madre), y luego cuando en 1997 me mudé a una pensión estudiantil de Montevideo para ir la Universidad, sumé a esa desazón la nostalgia, la incomprensión de un mundo nuevo donde los autos me resultaban muy agresivos. Luego sumé el corazón roto y los primeros amigos inquebrantables a los escritos. Insisti por años, y puedo decir sin falsa modestia que no tengo talento para escribir. Insisto y al final salen las palabras menos vagas, menos confusas, porque he pasado años buscando la forma de escribir que sea cómoda, sin importar poco más, acaso que el lector entienda lo necesario pero no crea que tengo que masticarle la comida, el resto está ahí. Leo mucho y olvido intencionadamente, de esos olvidos es como se hace la literatura. Evito recordar citas, versos, es la mejor forma de conjugarlos y no lo hago por corazón de plagiario, sino porque con el tiempo y después de escribir muchas hojas que terminaron destrozadas, me di cuenta que ese arrebato eran en realidad los restos del inconsciente pidiendo desembocadura. Esto no significa que crea en automatismos, respeto al dadaísmo mas es una teoría que creo superada hace mucho y que no debe volver jamás. Los contemporáneos debemos superar, no fijar, viejos ideales. Superar con viejas formas, porqué no con forma de soneto, probando hasta agotarlo, porque todavía no se ha dicho todo lo que se puede decir en la poesía. En el verso libre todavía no se ha llegado a combinar todo lo que se podría. Por eso la semilla, sobreviviendo ahora mismo e inalcanzable para el futuro, es necesaria. Y también lo es escribir sin miedo al miedo, buscando límites para romperlos siendo inteligible, gritando a lo establecido no como capricho, sino con la convicción de que algo, aunque ahora nos resulte inofensivo, puede estar cambiando el transcurso de los hechos más de lo que se aprecie a primera vista.
Cada uno funciona como funciona. No reniego de lo sistemas, de los bellos sistemas de otros, de los hermosos mundos ideales de grandes narradores. Pero reconozco esa limitación o esa fuerza en lo que hago. El sistema me es incómodo y me deja mal sabor de boca, necesito ir armando partes muy dispersas, escribir la sinfonía por imágenes tan disímiles como orgasmos, decepciones, crepúsculos, los caprichos de Paganini, la voz en un contestador automático, tus ojos, el recuerdo de las manos de los muertos, las conversaciones con una prima, el silencio en lo más alto de la noche cuando creo que no voy a lograr sobrevivirla. Luego, recojo el sembrado y lo voy pegando como puedo con ganas de entender. Aunque al final quede perplejo no busco confundir a nadie, sólo quiero comprender mejor. Esos manotazos de tiempo escrito otorgan un poco de felicidad. Compartirlos es parte de esa comprensión, así como hablarlo. Algo ahí detrás que invita a seguir viviendo aunque otros lo hayan intentado y fracasasen, los derrotados no soy yo. Por eso sigo insistiendo. Por eso estos años y los que vienen. Dejemos el futuro. Hoy, celebro 5 años de insistencia y me siento menos ansioso, podría decir que he logrado aprehender algo, cuando releo lo escrito y me encuentro torpe, inocente, iluso, o iluminado, certero, definitivo. Al final, era eso lo que buscaba, mirar hacia adentro con menos temor y mayor arrojo, más cerca de lo que decidí rodear con miles de palabras, con errores y aciertos. El único temor es no terminar nunca el libro que tengo entre manos, porque a veces creo imposible que un libro pueda cerrarse. Deseo creer que una vez que un desordenado elije un límite, esa fecha es la definitiva. Vuelvo al Río de la Plata contento, vuelvo con la experiencia que quería, con las ganas de aportar a la cultura y a la reflexión, con la sensación de que ahora no importa donde termine, nunca voy a dejar de sonreir después de despotricar contra el mundo. Termino con un guiño, y hasta otra.
29 junio, 2009
Sudamericano avanza entre fronteras concentrado
Un cuento sobre blancas gaviotas en bolsas de supermercado amontonadas,
hablaba de la verdad del mundo y nadie quiso oírlo porque bailaban callados.
Escucho a Debussy y le digo a todos los posmodernos: estériles, vacíos.
Leo la letra más incendiada del cielo cuando me trepa la cara este viento.
Anoche soñé que te atenazaba y que me odiabas por quererte tanto, qué cosa.
Hace unos meses que no tengo trabajo, y años que no quiero a mujer alguna.
Desde que tengo cierto sentido de la vida quiero descubrir, abrazar el secreto.
Nada puede ser vuelto atrás aunque prefiera embruceterme, es tarde, lo siento.
Esto es lo que hay, remar para adelante nos dejará flechas en la espalda herida.
Los desquiciados de afuera de la cabeza, los que me rodean con ojos inermes
vienen lanzádome saetas de sentido común para que retroceda y ya no sonría.
Apreto los dientes y avanzó, quemada la espalda por decepciones y por injurias.
Sigo concentrado en la borrosa visión de un horizonte traspasando los dolores.
Debajo de cada piedra que quito aparecen inentendibles nombres de las cosas.
hablaba de la verdad del mundo y nadie quiso oírlo porque bailaban callados.
Escucho a Debussy y le digo a todos los posmodernos: estériles, vacíos.
Leo la letra más incendiada del cielo cuando me trepa la cara este viento.
Anoche soñé que te atenazaba y que me odiabas por quererte tanto, qué cosa.
Hace unos meses que no tengo trabajo, y años que no quiero a mujer alguna.
Desde que tengo cierto sentido de la vida quiero descubrir, abrazar el secreto.
Nada puede ser vuelto atrás aunque prefiera embruceterme, es tarde, lo siento.
Esto es lo que hay, remar para adelante nos dejará flechas en la espalda herida.
Los desquiciados de afuera de la cabeza, los que me rodean con ojos inermes
vienen lanzádome saetas de sentido común para que retroceda y ya no sonría.
Apreto los dientes y avanzó, quemada la espalda por decepciones y por injurias.
Sigo concentrado en la borrosa visión de un horizonte traspasando los dolores.
Debajo de cada piedra que quito aparecen inentendibles nombres de las cosas.
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